"Hay un lugar donde no hay tierra, ni agua, ni fuego, ni aire. Donde no se comparten los espacios infinitos; no es este mundoni es otro, ni ambos. No hay ni sol ni luna. No puedes llegar a él ni abandonarlo; ni quedarte. Ni naces ni mueres.No estáfijo ni móvil, no está fundado en nada. Se llama NIRVANA, De hecho, es el fin del sufrimiento."

martes, 19 de julio de 2011

Algo para Nadie.


Estos días han sido extraños. No puedo vivir tranquila; La tranquilidad no va conmigo. Si bien, han sido días libres, no me siento agusto. Me siento podrida, sin planes ni amigos a quien llamar. Ya no me importa decirlo, es mi verdad y es momento de asumir. Ha pasado tanto tiempo, que nisiquiera podría decir que me siento sola. Por que no es así. A ratos siento que esta soledad me acomoda, soy libre en mi pequeño mundo, que no sale de aquí. Ese es el problema. Es claro, las crisis de angustia seguirán, las tardes de pensamientos rebuscados estarán ahí otra vez, DIOS, no es mi culpa no tener la fuerza para eliminarlos.
Soy más cobarde de lo que pensaba, aunque puedo llamarme sincera. Intento hacer lo mejor que puedo, pero no puedo más. El asunto no resulta. Por que no creo en mi, no lo suficiente como para mirarme al espejo y sentirme una linda mujer, o la mejor de todas. No es así.
Aquel día fue raro. Tanto problema y tantas enfermedades seguidas terminaron pasándome una cuenta muy grande, psicológicamente. Opte por lo sano, un especialista en estúpidas incapaces de solucionar problemas como yo. Y fue increíble como pudo decifrarme en unos minutos, y decirme quién era sin nisiquiera yo saberlo. Me sentí estúpida. Todo lo que dijo es verdad.
No eran solo lágrimas que querían salir del modo que fuera. Detrás de una risa, tal vez en la mañana, tal vez en la noche con luces apagadas, para aliviarme. No era solo eso. Estaba viviendo la etapa más compleja. El dolor, sin tener un porqué. Tenía un nombre: Crisis.
Y como suelo sentir lástima de mi, eso dolió aún más. Darme cuenta de que me conozco tan poco como para no haberle puesto nombre a toda mi basura del momento. Llevaba días indagando en mi para saber qué pasaba. Y no lo logré. Una vez más... no lo hice.
Me largué a llorar como nunca esa noche. No tenía ganas de hablar, ni de ver a nadie.
Quizá tengo la culpa, de ser una niñita traumada. Que se tiene lástima, y que, aunque lo niegue, y diga lo contrario, depende demaciado de lo que dicen los demás. Que busca un reconocimiento, que al no tenerlo se frustra, y se hace cada vez más pequeña, hasta que llegue el punto de desaparecer.
Lo único que le pido a la vida, es fuerza para levantarme por las mañanas, para dormir por la noche. No quiero soluciones, quiero fuerza. Creer en mi, sentirme bien, borrar de mi todo lo malo y dejarme llevar por los momentos.

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